Por Francisco J. Carrillo Motesino:

Fue director del Gabinete de la Educación de la UNESCO / ONU y después embajador de la UNESCO en el mundo árabe. Académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

 Se oye un redoble de tambores que recuerda el relato de los autos de fe de la Santa Hermandad, más conocida como Inquisición. Se dice y comenta en sectores minoritarios que es preciso suprimir los servicios religiosos de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y de Seguridad. No menciono al CNI, y el general del Ejército Félix Sanz, admirable servidor del Estado, me comprenderá.

En este tema, como en el de la retransmisión de la misa por una televisión pública, hay que recurrir, una vez más, al debate democrático y referirse a los preceptos constitucionales. Aún más, hay que echar mano del sentido común, del debate sereno, del saber escuchar a la ciudadanía que sin duda no está por falsos purismos ni por que se abra en España una ‘guerra de religiones’. En estos temas, el estudio y el análisis comparado suelen ser instructivos en tiempo presente. (Referirse a la San Bartolomé en Francia o a la quema de conventos en mayo de 1931 ya no nos sirve. Eran otras épocas que poco tienen que ver con la actual.)

Personalmente, y me acojo a mi modesta experiencia y lecturas divulgativas del Derecho y de la Sociología, llegué a interpretar que los espacios públicos no son propiedad del Estado sino de toda la ciudadanía, así como los servicios públicos sirven al ciudadano y no al funcionario, diputado o senador del Reino. La ciudadanía tiene derecho a participar activamente y a exigir una contrapartida activa. Los ediles, diputados y senadores son servidores del pueblo que los eligió para interpretar la voluntad popular; el Poder Judicial debe aplicar las leyes aprobadas por los representantes de pueblo soberano y el Gobierno, ejecutar esas leyes bajo la vigilancia del legislativo y del judicial. (Montesquieu diría que le estoy plagiando.)

 

¿Debe o no debe existir un servicio religioso en las Fuerzas Armadas, que es un servicio público? Si hay soldados que lo desean, sí. Esto es evidente no solamente en el campo de batalla en donde se roza la muerte, en una misión de paz en donde se roza la muerte o en los cuarteles en donde las iglesias, templos, sinagogas o mezquitas suelen estar lejanas. El Estado no debe, por la Constitución de 1978, impedir el ejercicio cultual de una creencia o de una práctica religiosa voluntaria y libremente decidida. Esto no impide que, cerca de los oficiantes de las religiones, haya sicólogos especializados.

En la Francia laica, heredera de Las Luces, de la Revolución Francesa, los Ejércitos (Les Armées) integran por Constitución, ley, decretos y reglamentos un ‘servicio religioso’ (católico, protestante, israelita y musulmán) para aquellos soldados que lo soliciten, ya sea en el teatro de operaciones, ya sea en los cuarteles. Francia aplica la ‘laicidad positiva’ y la ‘neutralidad’. La creencia del ciudadano que lo desea está servida por el Estado en las Fuerzas Armadas francesas. Los actores que representan a las religiones en los ejércitos se llaman ‘aumôniers’ (‘nuestros castrenses’) y dependen, según jerarquía, del jefe del Alto Estado Mayor de los Ejércitos y de los jefes de los estados mayores de Tierra, Mar y Aire. Los ‘aumôniers’ tienen sus distintivos en los uniformes y se asimilan a los diversos grados del ejército. Acompañan a las tropas en operaciones de guerra o están disponibles en los cuarteles en tiempos de paz. Contribuyen a ‘preparar’ a los que quieran cuando entran en batalla. Y a reconfortar, a los que lo pidan, ante una muerte probable.

En la cúpula, según lo reglamentado en Francia (decreto de 15 de junio 2012, firmado por el primer ministro socialista Manuel Valls), existe un ‘aumônier’ jefe del culto católico, otro del culto protestante, otro del culto israelita y otro del musulmán. Un ‘aumônier’ jefe adjunto está colocado cerca del jefe de Estado Mayor de cada ejército y del director general de la Gendarmería Nacional. Un ‘aumônier’ de zona de defensa está colocado cerca del general jefe de zona de defensa y de seguridad. Existe un Consejo de Coordinación de los ‘aumôniers’ presidido por el jefe de Estado Mayor de los Ejércitos. Los ‘aumôniers’ reciben un trato igualitario asimilado a oficiales fuera de la jerarquía. Se insiste en que, fuera de los cuarteles, deben estar disponibles para acompañar a las tropas en las misiones en el extranjero (en general, bélicas). En el Ejército francés es habitual escuchar que en una guerra «no se sabe cómo será el día siguiente»; por ello, para los soldados que lo deseen y para los que lo soliciten a última hora, el reconfortar es esencial en la relación entre guerra y muerte.

Los textos legislativos y normativos franceses consagran el ‘principio republicano’ de libertad de culto y no discriminación que el Ejército francés siempre respetó. Se trata de un derecho, amparado por la Constitución, que todo ciudadano o ciudadana puede ejercer si así lo desea.

Retomando el hilo del ‘caso español’ y volviendo a las voces minoritarias que piden la supresión del servicio religioso en las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, y supongo en las autonómicas, me parece que nuestra Constitución es muy clara en lo que se refiere a las libertades y derechos individuales en los espacios públicos que, insisto, no son propiedad del Estado. Creo que hay que profundizar en el debate sobre ‘laicidad positiva’ (contraria al laicismo añejo y el relativismo como consecuencia de la ausencia de diálogo), para que a la libertad religiosa, como parte de las libertades públicas, se le reconozca su expresión en los espacios públicos. Ayer fue la misa en la televisión pública, hoy las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, mañana serán las procesiones de Semana Santa en Andalucía o en cualquier lugar, etc.

Estamos hablando de un derecho protegido constitucionalmente, no de un capricho ni de una irrupción del supuesto ‘poder eclesiástico’ como contrapoder del Estado.

 

El Gobierno del cuatripartito eliminó la web que recogía los 50 años de terrorismo sufrido en la Comunidad Foral; ahora Navarra TV recupera el documental.

Navarra Televisión emite este lunes 3 de abril, a partir de las 21.30 horas, 'Relatos de plomo', un documental que aborda las consecuencias humanas y sociales que ha producido el terrorismo en la Comunidad foral en los últimos 50 años.

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La informacion no tiene precio. El español 03.04.2017

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