Carmona pide compatibilizar su cargo de edil con el de militar del Ejército del Aire

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Antonio Miguel Carmona (sentado) departe con Mauricio Valiente en el Pleno de Cibeles del pasado abril - IGNACIO GIL

 

ABC 28.01.2018

Se adjunta enlace, portada e índice para los que deseen leer el Memorial de Artillería del segundo semestre de 2017

ENLACE: Memorial de Artillería 173-2

 

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Militares en la base militar de El Goloso (Madrid).  ATLAS-QUALITY)

El Observatorio de la Vida Militar hace la primera radiografía de un problema oculto hasta ahora en los cuarteles, por Miguel González, 15.01.2018

“Las Fuerzas Armadas, que forman parte de la sociedad, no son ajenas a las conductas relacionadas con el acoso y han comenzado recientemente a tratarlas”. Con estas palabras rompe el Observatorio de la Vida Militar el manto de silencio que hasta ahora ha cubierto las situaciones de acoso sexual, laboral y profesional en el seno de los ejércitos.

Los responsables de Defensa mantuvieron tradicionalmente la política de negar el problema, mirar a otro lado o lavar los trapos sucios en casa, hasta que estalló el caso de la comandante Zaida Cantera, hoy diputada del PSOE.

Hasta 2014, el acoso ni siquiera estaba tipificado como falta disciplinaria y su introducción en el Código Penal Militar se produjo en 2015 (anteriormente este delito se subsumía en otros genéricos, como abuso de autoridad), mientras que el primer protocolo de actuación frente al acoso sexual y por razón de género fue aprobado en noviembre de 2015, dos años y medio después que el de la Guardia Civil.

El Observatorio de la Vida Militar, un organismo adscrito a las Cortes, ha elaborado el primer estudio sobre la aplicación de este protocolo y también la primera radiografía, aún borrosa, sobre el calado del problema en el seno de los ejércitos.

El estudio, que coincide con el 30 aniversario de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, constata que “en la inmensa mayoría de los casos, la víctima del acoso, en sus distintas acepciones, es una mujer”.

En el primer año de aplicación del protocolo se han abierto 16 procedimientos penales (11 están en fase de instrucción, y cinco se han elevado a sumario). También se han instruido seis expedientes disciplinarios (dos han pasado al ámbito penal y cuatro están en trámite).

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Estas cifras suponen un aumento espectacular respecto al año 2015, cuando solo se abrieron dos procedimientos penales (en ambos casos el acosador era un suboficial y la víctima una soldado) y ninguno disciplinario.

El estudio reconoce la dificultad de comparar con periodos anteriores a la aprobación del protocolo, pero incluye datos del Tribunal Militar Central según el cual entre 2004 y 2015 se presentaron 174 denuncias, se abrieron 46 procedimientos penales y se dictaron 22 condenas: 12 por acoso sexual, una por acoso por razón de sexo y nueve por acoso profesional. Es decir, el 63% de las denuncias acabaron archivadas y solo el 12,5% en condena.

“El protocolo merece una valoración positiva como primer paso en la acción de las Fuerzas Armadas para hacer frente al acoso, pero debe ser completado y perfeccionado”, concluye el informe. Critica, por ejemplo, que no incluya el acoso profesional, no se aplique al personal civil de Defensa o no contemple medidas de protección de testigos.

Tolerancia cero

El Observatorio reconoce que se ha producido “un incremento en la sensibilización de la cadena de mando y del resto del personal” respecto al acoso, pero admite que carece de datos para valorar la eficacia de las medidas de prevención, formación y apoyo adoptadas hasta ahora, por lo que reclama un estudio en profundidad que permita conocer la verdadera “dimensión y caracteres del problema”.

Advierte, en todo caso, que el tema no puede abordarse con regulaciones aisladas, sino que requiere una auténtica política, pues no se trata solo de sancionar a los acosadores sino de “prevenir conductas que potencien un clima propicio al acoso”.

La “represión temprana” de actitudes que incluyan el uso de términos despectivos u ofensivos por razón de género, no solo puede erradicar lo que denomina “acoso difuso” sino tener efectos disuasorios y evitar conductas más graves, recomienda.

“La experiencia demuestra que la mejor manera de luchar contra el acoso es estimulando la reacción no solo del acosado sino de los que lo presencian”, subraya. La tolerancia cero que proclama el protocolo debe ser asumida por todos los militares.

El País. 15.01.2018

 

TODO SABE A BUTIFARRA

 

Vaya lo mal que comienza,

La nueva legislatura,

Todo es como se temía,

Pero con caras más duras.

Podemos no tuerce el brazo,

Con un propósito oculto,

Que tiene poco que ver,

Con el actual asunto:

Salvar a Ada Colau,

De las iras y tumultos.

El Presidente de edad,

Ejemplo de mala leche,

Siendo que en esa familia,

No se detectaba indepe.

Pero todo el mundo sabe,

Que políticas familias,

Diversifican opciones,

Para estar siempre en la línea.

De esta forma tan sencilla,

Siempre habrá un familiar,

Con llave de la alcancía.

Ciudadanos no le cede,

Un diputado al PP,

Para formar propio grupo,

¡Quién te ha visto y quién te ve!.

Dicen que es vieja costumbre,

El prestarse diputados,

Más parece pasteleo,

Y hacen bien en denegarlo.

Si te faltan señorías,

Ajo y agua y al mezclado.

Pírrica fue la victoria

De la Inesita Arrimadas,

Ni honorable, ni la mesa,

Porque ella algo esperaba.

Y queda el interrogante,

Del President virtual,

Que no sabe como hacer,

Para poder gobernar.

Dicen los hombres de Esquerra,

Que unas horas durará,

Se nombra a otro que sí pueda,

O volvemos a empezar.

Pero él dice, quiero ser,

President, antes que preso,

Y está en lo cierto, sin duda,

Pues le espera Alcalá-Meco.

Para gobernar de lejos,

Yo le daría una idea,

Que se viniera a vivir,

Al Perthus, en la frontera.

Allí irán los Consellers

Los días que haya Consejo,

El gasto es mucho menor,

Si no tienen que ir tan lejos.

Aunque en cuestiones de dietas,

No se andan con miramientos.

Salga el sol por Antequera,

Que esto tiene mal arreglo,

Veamos, en unos días,

En que queda todo esto.

O el ciento cincuenta y cinco,

Se queda para los restos.

LAG 20 /01/2018 (LUis Álvarez)

 

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ENERO 11, 2018

Nunca han sido fáciles las relaciones entre política y milicia, cuando solo es cuestión de mutuo respeto, de «ponerse en la piel del otro»

EL PRESIDENTE MACRON HABÍA LANZADO UN DURO MENSAJE AL HOMBRE DE SU MÁXIMA CONFIANZA. LA CABEZA DEL GENERAL FUE OFRECIDA EN BANDEJA DE PLATA AL NACIONALISMO.EL TIEMPO HA DADO LA RAZÓN A UN HOMBRE QUE SE HA MOSTRADO FIRME EN SUS LEALTADES.

Con este título, el general Pierre de Villiers, anterior Jefe de Estado Mayor de la Defensa francés (CEMA), se ha despedido de sus hombres y mujeres del Ejército, la Armada y el Ejercito del Aire y –añadiría– de la opinión pública de nuestro vecino del norte. El libro,(1) aparecido el pasado noviembre, recoge su difícil decisión de dimitir tomada en fechas inmediatas al 14 de julio, día de la Fiesta Nacional de Francia, día que constituye no solo una manifestación militar sobre los Campos Elíseos, sino también memorial por los caídos, recuerdo a los heridos y veteranos, reencuentro de la «grandeur» con su ciudadanía.

En vísperas del desfile, ante una amplia representación de mandos nacionales y extranjeros, entre los que destacaba la presencia del Jefe de Estado Mayor norteamericano, el Presidente Emmanuel Macron había lanzado un duro mensaje al hombre de su máxima confianza, con el que despachaba semanalmente: «Il n´est pas digne d´etaler certains dêbats sur la place publique. Je pris d´engagements; je suis vôtre chef» (2).

De Villiers, bajo cuyo mando habían aumentado las misiones de las Fuerzas Armadas tras los atentados de Orly, París y Niza, había defendido en sede parlamentaria unos presupuestos adecuados a las nuevas misiones. La historia venía de lejos: «El Ministerio de Defensa ha sido el mayor contribuyente en la revisión a la baja de las políticas públicas desde 2007», señalaba De Villiers. Ahora se trataba de la congelación de un crédito concedido de 850 millones de euros, un 2,6% del presupuesto total. Fue la gota que colmó el vaso. Su disgusto trascendió y dio pie a la contundente reacción de Macron

El siguiente 17 de julio, «en la soledad de mi despacho» tomó la decisión de presentar su dimisión, hecho que consideró como un deber. Ponía fin a 43 años de carrera una persona especialmente querida por sus tropas, ante la pública denuncia de un joven presidente de 39 sin la menor experiencia militar, quizás contagiado por los modos de su invitado especial Trump, presente en París para conmemorar el centenario de la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. «Si se puso en duda mi dignidad–reflexiona De Villiers– difícilmente podía seguir con lealtad sirviendo a mi Presidente y a Francia: «la relación de confianza entre el Jefe de las Fuerzas Armadas y su Jefe de Estado Mayor estaba demasiado degradada para que yo pudiese continuar en mi puesto»; «la verdadera lealtad consiste en decir siempre la verdad a su jefe; la verdadera libertad es ser capaz de hacerlo, cualesquiera que sean sus riesgos y consecuencias». Indiscutible ejercicio de coherencia. No entraré en el juicio que me merecen estos hechos. Tengo demasiado respeto a L´Armée, tildada muchas veces como «la grande muette» (3) para poder presentar con objetividad un tema tan delicado.

Nunca han sido fáciles las relaciones entre política y milicia, cuando solo es cuestión de mutuo respeto, de «ponerse en la piel del otro». Y aunque casi siempre la opinión publica vea con buenos ojos la sanción o cese de un mando militar, no calibra las consecuencias que para su seguridad pueden tener. A los hechos me remito.

Recientes aún los ecos de la última Pascua Militar, nos retrotrae Francisco Rosell (4)en un magnifico articulo a las consecuencias de una anterior celebrada en la Capitanía General de Sevilla en 2006. En la tradicional alocución, su titular, el Teniente General José Mena, repitiendo palabras ya pronunciadas en otros estamentos, las mismas utilizadas contra el Plan Ibarretxe, amparándose en nuestro texto constitucional, llamó la atención sobre la preocupante deriva del proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña asumido por el presidente Zapatero. Este había prometido al generalato que el Estatut «descarrilaría constitucionalmente y se quedaría en la cuneta». La cabeza del General fue ofrecida en bandeja de plata a un nacionalismo que ha enseñado recientemente sus garras. Ya entonces se había empeñado en borrar de unas piedras de Tremp –que no de los corazones– el lema «A España servir hasta morir» que presidia la Academia Básica de Suboficiales; había exigió suprimir el bello nombre de nuestras Capitanías; se había apropiado de un importantísimo patrimonio militar en Barcelona y en Viella y borrado un brillante pasado castrense en las Atarazanas y en Montjüic.

Y un mando leal, bien preparado, culto, con don de gentes, honesto, responsable, cercano a sus tropas, llegó a ser tildado de golpista por los mismos que ahora han atentado contra la legalidad constitucional. No sé lo que pasaría por su cabeza al escuchar a nuestro Rey Felipe VI el 3 de octubre denunciando «deslealtades insoportables». Ciertamente, el tiempo ha dado la razón a un hombre que se ha mostrado firme en sus lealtades, que entendió que el silencio no podía ser solo el refugio de los débiles.

¿Servir? ¡Tampoco es fácil!

(1). Arthème- Fayard. Nov. 2017.250 paginas.

(2) «No es digno establecer ciertos debates en la plaza pública. Yo he tomado decisiones; yo soy vuestro jefe».

(3) L´Armée/ la gran muda o silenciada, nombre equivalente a nuestro Ejército.

(4) «Aquella Pascua de 2006». El Mundo 7 de Enero 2018.

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