BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO. MODIFICACIONES EN LA NUMERACIÓN TELEFÓNICA DE DETERMINADAS PROVINCIAS, ENTRE ELLAS MÁLAGA

 

Boletín Oficial del Estado de 08.12.02018

 

 

José López López, que en la División Azul sirvió como Sargento de Infantería en la 12ª / 269º y a continuación lo hizo en la 5ª Compañía de la Legión Azul

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Imposición de la medalla y diploma al divisionario D.José López López en Granada.
Ningun medio de prensa ni local ni nacional ha querido asistir. Así paga esta España a sus héroes.
Nosotros nunca los olvidaremos.

 

ALEMANES Y ESPAÑOLES 
José López López. 

Rememorando hechos y circunstancias, vividas hace 60 años, por aquellas tierras rusas, bálticas y alemanas, vienen a mi mente recuerdos de aquellas unidades militares españolas, encuadradas en aquel Ejército alemán que funcionaba casi a la perfección. Este es uno de ellos. A últimos de diciembre de 1943, desde el sector de Mga. En el frente de Leningrado, sale un grupo de componentes de la Legión Azul, al mando de un Capitán (no recuerdo de que Bandera) en dirección a Hof, en Alemania, con objeto de disfrutar de unos pocos días de asueto en Alemania (vaya suerte, ¿verdad?) y al mismo tiempo trasladar la Representación de la Legión Azul, que dejaba de estar en Hof para establecerse en Königsberg. Formaba parte del grupo. Emprendimos el viaje llenos de ilusión, pues no era moco de pavo, pasar aunque solo fuera 8 días fuera de los “bunkers” del frente y tomarse unas cervezas en la limpia y aseada retaguardia alemana. 

Por lo que a mi respecta, el “refrán” que dice que el hombre propone y Dios dispone, se hizo patente, pues al llegar a Luga tuve el primer aviso de que no llegaría hasta Hof. Empecé a sentir el tembleque del paludismo que había adquirido en Marruecos. Así que, con mi tembleque, llegué hasta Tauroggen, en donde todo el mundo tenía que pasar por la ducha y ser desinfectado. Con cerca de 42 grados de temperatura, mi aspecto me delataba, así que el Capitán que mandaba el grupo me dijo: 
- Procura camuflarte detrás de alguna de las duchas que hay en el local vecino, y cuando terminemos las duchas y la desinfección, procuraremos que te incorpores al grupo.
 

Si; ¡y un jamón con chorreras! Al poco de acurrucarme detrás de una gigantesca estufa, aparecieron dos Gendarmes y me preguntaron que hacia allí. Al no contestarle, uno de ellos dijo “Kranker” (Enfermo) y, poniéndome una mano en la frente, “diagnosticó” “Fill Fivar” (así me sonó). Seguidamente, me condujeron a las duchas y allí dos forzudas enfermeras alemanas me ducharon a conciencia y a continuación me llevaron a un hospitalillo adyacente, donde me dejaron a las 3 de la madrugada. A las 8 se presentó un Capitán Médico, acompañado de varios sanitarios. Me hicieron infinidad de preguntas, a las que di la callada por respuesta, en unas por no entenderlas y en otras por conveniencia de “hacerme el tonto”. Ya que se me había escapado el viaje a Alemania, me dije, procuraré estar el mayor tiempo posible. 

Al ver el oficial que no contestaba a sus preguntas, recabó un mapa de España y por gestos me indicó que señalara mi provincia de origen en España. Le indiqué Lugo y dijo “”Jawohl”.
Dos horas más tarde regresó acompañado de una enfermera (por cierto, guapísima) y ella empezó a preguntarme en un correcto portugués y, como es lógico, le contesté a todo lo que me preguntó, pues un gallego (como yo) y un portugués se entienden perfectamente (la enfermera había residido mucho tiempo en Brasil). Así que finalmente el Capitán Médico se enteró que yo procedía del Ejército español en Marruecos y dedujo que lo que yo padecía era paludismo. “Malarie”, dijo. Al poco rato vino una enfermera y me plantó una inyección. Y adiós “Malarie” para siempre. No he vuelto a repetir el dichoso paludismo.
 

Infinidad de veces, en los 60 años transcurridos desde entonces, he rememorado aquellos hechos, con mi admiración hacia aquella organización, casi perfecta, de los para nosotros “cabezas cuadradas”. Pero esta admiración llega casi a lo absoluto por lo siguiente. Yo regresé con la Legión Azul, a finales de abril de 1944. Pues bien, hasta diciembre de ese año, y sin fallar ni un solo mes. Del uno al cinco de cada mes, tenía en Correos el importe de mi sueldo del Ejército alemán. Yo entonces ya me preguntaba, y aún hoy en día lo hago, que clase de organización tenía Alemania, para no fallar en algo tan nimio como mi sueldo... ¡con lo que estaba cayendo sobre Alemania en aquel año 1944! En contraste con lo antes expuesto, de admiración hacia el Ejército alemán, y con cargo al Ejército español, he de manifestar lo siguiente. 


Cuando marché a Rusia pertenecía a un Grupo de Regulares en Marruecos. Pero mi esposa y nuestros dos hijos estaban residiendo en Asturias así que, pensando en que podía fallecer en Rusia, y a mi esposa le resultaría más fácil solucionar el papeleo si pertenecía a un Regimiento de guarnición en aquella provincia, solicité el traslado a uno de los Regimientos establecidos en Asturias, al cual fui destinado durante mi permanencia en Rusia. Al incorporarme a ese Regimiento, a i regreso de Rusia, todo felicitaciones y parabienes, por haber regresado “entero”, pero no me indicaron (¿olvido acaso?) que tenía dos meses de plazo para solicitar los beneficios de “avance en la Escala” por los servicios de campaña, prestados a partir del 1 de Abril de 1939 (yo tengo 22 meses, contados los de Rusia y otros). Así que ese “olvido” me costó permanecer 10 años más en el empleo de Sargento. 

Pasado más de un año de mi regreso, y al comprobar como se le concedías esos beneficios a un Capitán, que había formado parte como yo de la Legión Azul, solicité esos beneficios fuera de plazo, alegando que nadie me había advertido pertinentemente del plazo que tenía para hacerlo y la contestación fue: “desestimada la petición por fuera de plazo”. Cuando se publicó la disposición sobre esos beneficios (el 28-III-1944) yo estaba en Estonia y, por consiguiente, no pude leer el Diario Oficial del Ministerio del Ejército. Siempre me he preguntado, ¿me hubiese ocurrido lo mismo perteneciendo al Ejército alemán? Estoy convencido de que no, pues seguro que me hubiesen aplicado esos beneficios sin solicitarlos siquiera, o sea, de oficio. Defraudado, acabé dejando el Ejército –que para mi lo era todo, después de mi familia-, con el empleo de Brigada, y pasando a Destinos Civiles.

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Aquí le vemos a Don José López López, de joven guripa, en la campaña de Asturias en 1937
Refª: FB Memoriablau por Pablo Sagarra.

 

 

 

 

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DOCUMENTO: El Servicio de Psicología del Ejército de Tierra

  • “Posverdad. La nueva estrategia bélica” del Tcol. López Jiménez.
  • “Los intereses de Rusia: los conflictos de Osetia y Abjasia” del Sr. Peña Ramos.
  • Mission Command. Una necesidad adaptada a su tiempo” del Tcol. Cuesta Vallina.
  • “Iskander” del Cap. Manrique Montojo.
  • “Año 718, nacimiento del Reino de Asturias y de la epopeya española” del Cor. Suevos Barrero.
  • “147 años de historia del Centro Cultural de los Ejércitos” del Cor. Aneiros Gallardo.
  • “Tratado de Versalles, la paz que no supo evitar la II Guerra Mundial” del Sr. Yuste Arija.
  • “Guinea Ecuatorial, año 1969. Un final inesperado” del Cor. Quijano Junquera y el Sr. Sevillano Queipo de Llano.

“50 años del reglamento del Servicio de Investigación Operativa” del Tcol. Bargueño Díaz-Villarejo

Revista Ejército número 931 de noviembre de 2018

 

Padres, madres y tutores deben romper las burbujas de silencio, por el bien de sus hijos, amigos y allegados; por el bien de la sociedad y, si son cristianos, por el bien de la Iglesia

 

Por Francisco J. Carrillo, Ex-Embajador de la UNESCO, Acadécmico y miembro de UNAMU
 

La Iglesia católica se ve sometida a una serie de escándalos sexuales que, contrastados individualmente, constituyen delitos. En toda instrucción judicial, existe la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario. En casos tan graves, el supuesto actor de tales delitos –sobre todo, al tratarse de víctimas menores de edad– debería ser inhabilitado cautelarmente y distanciado mientras se instruyen las causas. El Papa Francisco se ha pronunciado enérgicamente en favor de la «tolerancia cero» en estos supuestos, calificándolos de criminales. Curiosa y sorprendentemente, se ha desencadenado una ofensiva que venía larvándose desde hace algún tiempo contra Francisco el reformista. Un malsano equilibrio, y una inercia, han sido puestos en cuestión por el Papa de Roma. La contraofensiva puede temer algunas medidas más radicales, que no irían contra el Evangelio aunque sí contra algunos cánones del ordenamiento jurídico de la Iglesia contenidos en el Derecho Canónico. Pienso en la supresión del voto de castidad, que podría pasar a ser optativo, tanto para hombres como para mujeres consagradas. Pienso en el papel fundamental que la mujer debería jugar en las primeras filas de la Iglesia, abriéndose la vía al matrimonio de consagrados y de consagradas (algunos apóstoles estaban casados), y en María Magdalena, santificada por la Iglesia que la declaró «apóstola de los apóstoles». Pienso en la existencia de diaconisas y jefas-obispos de comunidades cristianas (según san Pablo) que, en un momento de la historia de la Iglesia, fueron suprimidas al tiempo que se impuso el celibato. (Y ahora se me ocurre pensar en Sigmund Freud). Que parroquias, diaconado, sacerdocio, obispado, arzobispado, cardenalato, cátedra de Pedro, nuncios y otras funciones eclesiásticas puedan ser asumidas por mujeres, sería un signo evangélico de los tiempos, sin duda, al menos para mi modesto entender. En otras iglesias (las orientales, incluso de obediencia a Roma, y los protestantes) la mujer casada juega un papel de igualdad incluso en los más altos niveles de decisión. ¿Por qué no? Esa igualdad es consustancial a la naturaleza humana que se manifiesta en sociedad. Las prohibiciones fueron productos de la historia.

Los padres, las madres, incluso los tutores tienen una gran responsabilidad. Son ellos los que, como ciudadanos de a pie y de cercanía a sus hijos (menores o mayores), son los mejores colocados para observar las eventuales alteraciones en el comportamiento de sus hijos y llegar a descubrir los efectos de los abusos sexuales. El ciudadano, cristiano o no cristiano, tiene que romper la conspiración de silencio y denunciar inmediatamente la supuesta situación de abusos sexuales, sea a sus hijos, sea a terceros. Se trata de unos gravísimos hechos que no sólo conciernen al 'interior' de la Iglesia sino a toda la sociedad civil. Tolerancia cero. Y cierto es el dicho del que calla, otorga. Padres, madres y tutores deben romper las burbujas de silencio, por el bien de sus hijos, amigos y allegados; por el bien de la sociedad y, si son cristianos, por el bien de la Iglesia. Y que el peso de la ley caiga sobre esta lacra que algunos suelen activar con alevosía y con sibilinos chantajes en el ejercicio anómalo de una acción educativa o pastoral.

Los mecanismos punitivos no son los mismos se trate o no de una sociedad democrática, con pena o sin pena de muerte (hay sociedades que en tales casos aplicarían la pena de muerte, prohibida hoy por el Catecismo de la Iglesia y por la legislación de muchos países). En tales casos, se tendría que disponer de una jurisdicción internacional o de un tercer país democrático. Soluciones existen. Es cuestión de buscarlas y encontrarlas. Jurisdicción civil, con todas las garantías procesales, como así lo va manifestando el Papa Francisco y como así lo contemplan las legislaciones de países democráticos. Para estos delitos no debería existir la prescripción.

Se trata de una prioritaria tarea de saneamiento, en donde la Iglesia tiene una parte de responsabilidad, no sólo en materia de abusos sexuales con niños y niñas. Hay que actuar con rapidez para atajar este mal. El Papa Francisco ya hizo el llamamiento a católicos y no católicos para hacer efectiva la tolerancia cero. Existe una contraofensiva en el interior mismo de la Iglesia contra Francisco. Padres, madres y tutores tienen que estar muy vigilantes. La mejor forma es hacer un acompañamiento de sus hijos en el interior de las familias, en colegios, parroquias, centros de ocio… con una indispensable acción educativa y formativa, que tan eficaz será en la prevención de violaciones forzadas o supuestamente consentidas. Sigue existiendo el falso pudor y la omisión en este tipo de educación sexual. Es fundamental no dejarla en manos de las redes sociales o del grupo de amigos y amigas. No es excusa justificarse por la falta de tiempo impuesta por el ritmo trepidante de la sociedad actual. Hay que saber empatizar con los hijos y ayudarles a educarse y a modelarse por ellos mismos. De no ser así, serán potenciales víctimas de 'manadas' y de mentes enfermizas. No hay que dejar sólo al Papa Francisco. Y, sobre todo, a las víctimas.

01.11.2018. Diario Sur


 

 

 

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