A nuestros compañeros de la Guardia Civil. En reconocimiento a su labor callada de todos los demás miembros de la Real Hermandad de Veteranos

La Guardia Civil conmemora el 169 años de su fundación

Su objetivo: «servir a los ciudadanos desde la modernidad que demandan los tiempos, pero manteniendo los valores y principios inspirados por su fundador»

A mediados del siglo XIX configurado por el mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta las Casas y Enrile, se fundó el Cuerpo de la Guardia Civil. Su creación estuvo propiciada por la necesidad de disponer de una fuerza de seguridad pública en todo el territorio nacional. Al nuevo Cuerpo se le dotó con un Reglamento Militar en cuanto a su organización, personal, disciplina. Se modeló así la idiosincrasia del guardia civil: disciplina, capacidad de sacrificio y lealtad, características que, mantenidas a lo largo del tiempo, le han permitido llevar a cabo con gran eficacia las misiones encomendadas.

Según explica el Ministerio del Interior en una nota de prensa, su presencia en actividades humanitarias de todo tipo y el rigor en el desempeño de su servicio «le granjearon muy pronto el respeto y la admiración del pueblo español, otorgándole el título de Benemérita el 4 de octubre de 1929».

Como institución con 169 años de existencia, la Guardia Civil aspira a «servir a los ciudadanos desde la modernidad que demandan los tiempos, pero manteniendo los valores y principios inspirados por su fundador».

La Dirección General de la Guardia Civil, «con el fin de no olvidar la fundación del Cuerpo, para renovar la vigencia de sus valores y principios y como recuerdo a los guardias civiles que nos precedieron en su servicio diario a los ciudadanos», considera necesario que el aniversario de la fundación «sea honrosamente conmemorado».

FUENTE: ABC de 24 de mayo de 2013

En el enlace adjunto, se puede acceder a la primera cartilla y sucesivas de la Guardia Civil

http://archivosguardiacivil.zxq.net/Archivos1/CartilladelGuardiaCivil.html

En fechas recientes algunos medios de comunicación se han hecho eco de declaraciones que pretenden implicar al Teniente General Valenzuela, a la sazón Jefe del Cuarto Militar de la Casa de S.M. El Rey, en el golpe de estado del 23-F. Los autores de dichas declaraciones –el Sr. Perote Pellón y el Diputado Anasagasti-, buscan identificar al general con la misteriosa “personalidad militar” conocida como el “Elefante Blanco”, a quien Tejero esperaba en el Congreso para asumir el control de la situación creada a raíz de su asalto.

 Ante tales noticias, y en mi calidad de Ayudante de Campo de dicho General en aquellas fechas quiero y debo expresar lo siguiente:

 Aquella tarde, hallándome en mi casa, al escuchar  por la radio que el Congreso estaba siendo asaltado, telefoneé a mi General, quien desde el más absoluto asombro e incredulidad me ordeno le recogiera con toda urgencia en su domicilio, lo que así hice. Después nos trasladamos al Palacio de la Zarzuela, donde el General se presentó al Rey y permaneció en su despacho.

 Transcurrido un breve tiempo y para cumplir una orden de S.M. nos dirigimos al Regimiento de la Guardia Real en El Pardo, donde mi General debía ordenar e inspeccionar la constitución de destacamentos equipados con medios contracarro para asentarlos en las vías de acceso al Palacio de la Zarzuela, lo que tuvo lugar por las ordenes e instrucciones del Coronel del Regimiento, Sr. Fernández de Mesa. Dichas  ordenes y su ejecución inmediata, tenían como objeto prevenir e impedir a toda costa el posible acceso y ocupación de Zarzuela por parte de elementos de la División Acorazada, hipótesis contemplada como probable al estar dicha unidad bajo el mando accidental del segundo jefe de la misma, el General Torres Rojas, supuestamente implicado en la trama del golpe, como después se comprobó. Además urgían tales medidas ante la situación creada en Valencia por el General Milans del Bosch. Sobre las 21,30 regresamos a Zarzuela.

 En aquellas horas, por la gravedad de las actitudes y la consternación y zozobra que a todos nos embargaban, tuve siempre conciencia de estar viviendo acontecimientos  trascendentales para nuestra Nación.

 Estos son los hechos, que claramente ignora en sus manifestaciones el Sr. Perote Pellón, quién asciende a mi General a Jefe de la Casa del Rey, previa destitución del Marqués de Mondejar. Más aún, según el Sr. Perote, mientras mi General se hallaba en El Pardo cumplimentando la Orden del Rey de organizar la  defensa contracarro de Zarzuela, lo que en realidad tramaba era la forma de presentarse ante Tejero en el Congreso e identificarse como el esperado “Elefante Blanco”, sin que ninguno de sus colaboradores más próximos notáramos nada  en su actitud.

 Tales dislates, tan burdos e inverosímiles que ofenden la inteligencia, deberían ser calificados como el producto de una mente alucinada, si no fuera verosímil que su intención es tirar por elevación contra el Rey, ahora que, como si de una consigna se tratara, se ha levantado la veda contra La Corona.

 El Sr. Anasagasti por su parte, citando cierto informe que obra en su poder, describe una supuesta escena que habría tenido lugar en el despacho del Rey. En tal escena S.M., en presencia del Jefe de la Casa, del Jefe del Cuarto Militar, y del Secretario General de la Casa, habría brindado con champaña para celebrar el éxito del asalto de Tejero al Congreso. Según lo anterior, el Rey habría celebrado el espectáculo de ver como un Teniente Coronel de la Benemérita vestido de uniforme, trata de derribar cobardemente por la espalda ¡sin conseguirlo!, a un anciano Teniente General, que solo e indefenso hace frente a la cuadrilla uniformada, mientras disparan sus metralletas aterrorizando y humillando a todos los presentes en el hemiciclo. Tan sólo cuando el Rey es reprendido (“saltándose  el protocolo”) (¡ ¡) por el General Sabino –tercero en la jerarquía- habría rectificado su actitud.

 En la mentalidad de un profesional de la milicia –los  cuatro  del despacho del Rey lo eran-, las escenas del Congreso el 23-F no pueden producir otra cosa que un bochorno horrorizado, y sólo desde una mente delirante y perversa pueden construirse argumentos tan demenciales. Dicho sujeto –Anasagasti– también  cita al General Valenzuela como el “Elefante Blanco”. Otra vez la consigna.

 Durante la noche del 23-24 F permanecí junto a mi General todo el tiempo en que él no estuvo con el Rey. Nada más lejos de su personalidad y talante que las dosis de ambición, doblez y deslealtad que requiere un conspirador. Su imagen no debe ser ensuciada por individuos sin escrúpulos. Su memoria ha de ser respetada.

 El 7 de mayo, de 1981, 75 días después de estos hechos,  el General Valenzuela fue victima de un atentado terrorista en el que murieron su conductor y su escolta, ambos de la Guardia Real, y mi compañero que ese día estaba de Ayudante de Servicio. Yo me libré por esos caprichos del destino. Mi General sufrió graves heridas de las que fui testigo, pues lo acompañé hasta el mismo quirófano mientras yacía inconsciente en su camilla. Mientras estuvo en el hospital jamás le vi quejarse a  pesar de tener el cuerpo acribillado de metralla. El mismo Rey en una de sus visitas al hospital le dijo bromeando cariñosamente: ¡Por Dios Joaquín, quéjate un poco!.

 Unas semanas después, encontrándose aún convaleciente, se recibió una amenaza de bomba en su casa. Cuando llegué, me encontré con un penoso espectáculo: todos los vecinos en la calle, desalojados con urgencia de sus pisos, mientras los Tedax revisaban todo el edificio. Tan solo mi General y su mujer permanecían en su domicilio. Al presentarme a él me ordenó que me fuera inmediatamente y esa fue la única orden suya que no obedecí. Después añadió sonriendo:

 -No han conseguido matarme y no van a conseguir sacarme de mi casa.

 Militar de pura cepa, hijo del primer jefe de la Legión muerto en combate, fue el mejor vasallo para un Señor. Siempre asociaré su recuerdo a la imagen de un buen soldado y hombre de honor. Le quise y admiré con devoción, y dejó en mí una huella que no se borrará, porque en todo momento y circunstancia hizo suyo ese párrafo de las Reales Ordenanzas que con laconismo y sencillez dice: “El  oficial cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio”.

 Álvaro Campos Muñoz.  Coronel (R)

DNI 21.279.476 Z - MADRID

 

 

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