Felipe VI

 

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170909 Jura de Bandera

 

El desafío del independentismo catalán y las requeridas respuestas a las administraciones y partidos que se consideran constitucionalistas están generando más de un problema a Podemos y sus formaciones satélite. En Madrid, la portavoz del Gobierno municipal de Manuela Carmena desató ayer la polémica al rechazar públicamente la propuesta del PP para que el Ayuntamiento de la capital organice actos en favor de la Constitución –como juras de bandera– con motivo del 12 de octubre y en respuesta al órdago catalán. La controversia se prudujo cuando Rita Maestre contestó a los populares: «Lo de jurar bandera nos retrotae a tiempos oscuros en nuestro país». Y añadió: «Son parte de la historia no democrática en nuestro país». Las declaraciones de la portavoz municipal incendiaron las redes sociales e incluso llevaron a la alcaldesa, Manuela Carmena, a marcar ayer distancia. Según la ex jueza, Maestre «empleó un término que a lo mejor no fue el más preciso» al relacionar los actos de homenaje a la enseña nacional con la España predemocrática. Carmena también insistió en la necesidad de «ser muy prudentes en este momento». En lo que tiene que ver con la propuesta popular de organizar juras de bandera en los distritos, la alcaldesa se limitó a recomendar que no se usen «las banderas como instrumento de políticas partidarias».

Desautorizaciones o ideologías aparte, los datos demuestran que jurar bandera no pertenece a tiempos pasados. Al revés. Está más de moda que nunca. Según datos proporcionados por el Ministerio de Defensa, en los últimos cinco años las juras se han disparado. En el caso de Madrid, de 2011 a 2016 se ha pasado de 315 juras al año a 3.145 en 2016. El incremento es de más de un 898%. Si se atiende al número de personas que en los últimos cinco años han querido comprometerse públicamente con la nación y con la constitución mediante juramentos o promesas civiles ante la bandera de España el incremento también es notorio. En 2011 hubo 4.742 jurandos, mientras que en 2016 la cifra se elevó hasta 14.735 personas, lo que supone un incremento de más de un 210% en cinco años. De los 14.735 del último año, el 21,3 por ciento juraron en Madrid. El pasado año se organizaron 40 juras en toda España, en éste están previstas 57; muchas de ellas se celebrarán en espacios municipales. En Madrid, con motivo de la Semana Naval, que se celebra desde el próximo 15 al 24 de septiembre, la Armada organizará una jura de bandera para civiles en el Paseo del Prado para la que únicamente hay que inscibirse, ser mayor de edad, tener la nacionalidad española y no haber jurado en los últimos 25 años.

El pasado 2012, mientras gobernaba Ana Botella en la ciudad, se celebró una multitudinaria jura en la Plaza de Oriente, en la que prometieron fidelidad a la bandera la propia Botella y Esperanza Aguirre, entre otros 370 madrileños, en un acto civil que no se celebraba en un lugar público en la ciudad de Madrid desde 1982, cuando tuvo lugar en la Plaza Mayor. Fuera de Madrid es muy habitual que los ayuntamientos organicen juras. Hoy mismo se celebrará una en Algete organizada por el consistorio a la que está previsto que asista la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes. En Alcorcón, Boadilla del Monte o Las Rozas, los gobiernos municipales han cedido en distintas ocasiones espacios para estos actos civiles cada día más solicitados en toda España, incluso en Cataluña, donde en los últimos años, coincidiendo con la amenaza independentista, los jurandos también se han elevado hasta alcanzar el pasado año los 704. En los actos, los jurandos besan la bandera y responden positivamente –«Sí, lo hacemos»– a la pregunta del jefe de la unidad del Ejército que organiza la jura: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

La Razón. 09.09.2017. En contra de lo que afirmó Maestre, al señalar que son actos propios «de la historia no democrática de nuestro país», las juras no han dejado de crecer en los últimos cinco años. El Gobierno de Carmena se niega a organizarlas con motivo del 12 de octubre, como pide el PP

 

Tercera de ABC de 24.06.2017

  • POR BORJA CARDELÚS BORJA CARDELÚS ES CO-PROMOTOR DE LA FUNDACIÓN CIVILIZACIÓN HISPÁNICA

LA HORA HISPÁNICA

«Este artículo no es una queja más, sino una llamada a la acción. Se está constituyendo la Fundación Civilización Hispánica, con el doble objetivo de empezar a desmontar la Leyenda Negra, simplemente contando la verdad, de expulsar complejos y de elevar l

LOS países occidentales ricos llevan décadas dedicando grandes recursos a cultivar su imagen interna y externa a través de medios eficaces. Por la literatura, el cine y la televisión, sabemos de la elegancia francesa o el espíritu británico, imágenes que sirven para la cohesión interna y el prestigio exterior.

IETO

¿Y qué ha hecho España por su imagen de fondo? Apenas nada. No solo no ha labrado esa imagen, sino que ha permitido que los demás países lo hicieran por ella, y no precisamente con hilo de seda, sino con veneno. Y así, hemos dejado que cada doce de octubre en Nueva York ondee la bandera italiana; que el mundo crea que solo Francia ayudó a Estados Unidos en su Independencia, ignorando el concurso decisivo de España; que Drake introdujo la patata en Europa; que el western de Hollywood es norteamericano, cuando procede íntegramente de las Marismas del Guadalquivir, y Clint Eastwood no es más que un vaquero marismeño con pistolas; que Cook descubrió Hawaii, cuando fue Villalobos; pronto veremos que no fue España quien dio la primera vuelta al mundo, sino Portugal; que España era la nación esclavista por antonomasia, cuando no traficó con esclavos negros, los toleró escasamente en sus posesiones y los liberaba en la Florida española a medida que escapaban de las plantaciones inglesas; el mundo cree que España practicó un genocidio a gran escala, cuando la gran mortandad indígena procede de los virus; que Cortés y Pizarro eran asesinos, y no liberadores de pueblos oprimidos por la tiranía azteca, que practicaba sacrificios humanos, y la inca, que exprimía a sus súbditos con una carga fiscal del 66%; todos creen que España expolió el oro y la plata, cuando las minas eran de propietarios privados criollos, y el Estado solo retenía un impuesto del 20%; que España fue a despojar América, cuando fue a evangelizarla e incorporarla a la cultura grecorromana; que España maltrató y sometió a los indios, cuando las Leyes de Indias son un modelo de protección al indio que llega al más exquisito paternalismo. No solo los declaraba libres, sino que prohibía los servicios personales forzosos, prohibía contratarlos sin un salario justo, cuidaba de sus familias, de sus tierras, sus bienes, de que recibieran justicia.

Hubo, desde luego, casos de abusos, pero la postura de España fue nítidamente proteccionista. Y la mejor prueba de la protección española a los indios es que estos han sobrevivido en la América hispana, y los únicos nativos que sobreviven en los Estados Unidos son los de las áreas españolas, mientras que en las inglesas se extinguieron por completo.

Nos hemos dejado robar la historia, el alma, hasta el punto de que no solo el mundo entero, sino nosotros, los hispanos de ambas orillas, hemos asimilado los embustes de la Leyenda Negra, originada por un español, Bartolomé de las Casas, y aventada por nuestros rivales, en especial Holanda e Inglaterra, por una doble causa religiosa y política. Era necesario desprestigiar a España para que abandonara el botín americano, y que no penetrara en América el catolicismo papista. No ocurrió así, pero el veneno de la leyenda negra quedó sembrado.

Se han imputado a España todos los vicios, y se han ocultado sus logros. No solo en el aspecto descubridor, explorador y globalizador de los alimentos y de la economía mundiales, sino en el esfuerzo colosal de haber incorporado a todo un Continente a la cultura occidental y a la religión católica. Y sobre todo, haber logrado algo tan difícil como construir una civilización. Se requiere para ello contar con varios cientos de millones de personas y una identidad común, y en el mundo occidental solo hay dos, la anglosajona y la hispánica, y esta atesora grandes valores. No solo se compone de una lengua, una religión y una raza mestiza, sino de muchas otras cosas: música, literatura, arquitectura, unidad de costumbres, pasión vital, generosidad, solidaridad, comunicación… Se trata de una cultura riquísima en valores, intermedia entre dos feroces extremos: el totalitarismo marxista y el capitalismo egoísta y excluyente. La Civilización Hispánica matiza ambos excesos, porque se halla impregnada de los valores humanísticos cristianos.

Pero la autoestima del mundo hispánico siempre fue muy baja, y ahora lo es más. El indigenismo populista está acusando a los hispanos de América de ser forasteros, ya que la tierra es de los indios, y han de marcharse; y desde Estados Unidos los hispanos se sienten últimamente despreciados. ¿Y cómo no tener poca estima cuando nadie se ha encargado de defender la Hispanidad, y todos han asimilado que nuestros orígenes son los sucios cacareados por la Leyenda Negra?

Pero algo está cambiando. Los hispanos de América, faltos ya del sustrato indígena, empiezan a revisar y a aferrarse a sus verdaderas raíces, las hispanas. Y en España, ante la amenaza de desintegración política y moral, se aprecia un hartazgo visible ante las películas o las actitudes antiespañolas, y un deseo de reivindicar nuestras esencias.

Por eso es llegada la hora hispánica, la de enderezar ese rumbo perdido a causa de la Leyenda Negra, reconstruir el edificio de la Hispanidad, proyectarla al mundo y levantar la autoestima de las gentes hispanas. Que poseen no solo esa identidad cultural compartida, sino un referente común, la Corona, eje de la Hispanidad durante cinco siglos.

Este artículo no es una queja más, sino una llamada a la acción. Se está constituyendo la Fundación Civilización Hispánica, con el doble objetivo de empezar a desmontar la Leyenda Negra, simplemente contando la verdad, de expulsar complejos y de elevar la moral del mundo hispánico, difundiendo los logros de nuestra Civilización. Y todo ello, mediante los medios eficaces de hoy: cine, televisión, libros, exposiciones, redes sociales… El mundo hispánico posee recursos, y es preciso movilizar para ello a personas y medios de España, de México, de Estados Unidos, de las demás naciones hispanas… las muchas gentes de buena voluntad de la Hispanidad que están cansadas de sentirse culturalmente postergadas.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Libro imprescindible

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La ley "Bolonia" situa a los Oficiales de la Escala Superior de las Armas procedentes de las Academias Militares Generales, en el nivel de Master. Esto supone que lo situa por encima del nivel de "Grado" que es el que se obtiene actualmente en la Universidades al finalizar los estudios de las antiguas Licenciaturas.

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