El pasado 29 de noviembre de 2014 se organizó en Málaga un homenaje al general de división D. Juan Antón Ordóñez, queriéndose resaltar su trayectoria militar y su calidad humana.

El salón Alameda de la residencia militar “Teniente General Castañón de Mena” de Málaga fue el escenario elegido para llevar a cabo el acto, que culminaría con una comida de hermandad.

Conozco al general Antón desde hace muchos años, gran parte de ellos estando ya en la reserva, tras su traslado a Málaga al finalizar su carrera militar, aunque gracias a la amistad con una de sus hijas y marido, de forma indirecta, he llegado a conocer algo los servicios prestados a la Patria.

Disponer de la hoja de servicios del general Antón debe ser como leer la narración de la historia de España. Aquellos años difíciles de la posguerra, con el Protectorado, Ifni, el Sahara, Fernando Poo y el resto de las islas y Guinea Española, también denominada Río Muni, como telón de fondo y una incomprensión internacional hacia el régimen político imperante.

Los oficiales que salían de la Academia General Militar solicitaban los lugares de mayor riesgo y fatiga, entre ellos el teniente Antón, que se integró en el primer curso paracaidista del Ejército de Tierra, pasando posteriormente a la 1ª Bandera Paracaidista creada por el heroico comandante Pallás. La Legión, unidades de Montaña, vuelta a Paracaidistas, fueron muchos años de las vivencias del general Antón, participando en la olvidada guerra de Ifni, en la cual varios centenares de buenos españoles dieron su vida por España ante la ignorancia del resto de sus ciudadanos, entre ellos el capitán de aviación Antón, hermano de nuestro homenajeado, cuyo obituario escrito por la alférez reservista Mercedes Antón Cortés, da fe de su hazaña y del extraordinario sentido del deber de la familia.

Diplomado de Estado Mayor y curso en Estados Unidos de Norteamérica, unen el oficial operativo, al asesor del mando, al táctico y al estratega.

El acto fue presidido por el Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, general del Aire González-Gallarza, al que acompañaba su antecesor en la Real Hermandad, teniente general Muñoz-Grandes y los de igual empleo, Puentes Zamora y Muñoz Muñoz.

El general de división del Ejército del Aire Moreno Josa, fue el impulsor del homenaje como sobrino político, siendo la Delegación de Málaga de nuestra Hermandad la que se hizo cargo de su organización, gracias a la labor del coronel Carlos Valero, presidente, y del guardia civil Martín, secretario.

Muchas personas en el acto, casi imposible de identificar a todas, aunque pude saludar al general Gabari y al general de la guardia civil Lafuente.

Momento emocionante fue el abrazo fundido que en presencia del general Antón se dieron las hijas de los laureados españoles Millán-Astray y Cortés (capitán Cortés del santuario de Nuestra Señora de la Cabeza y esposa del general Antón), mientras el general González-Gallarza leía la carta enviada por la hija de otro laureado, el capitán Carlos Haya, que sentía enormemente no poder estar presente. La carta fue enviada por Merenchu Haya al general González-Gallarza a través del abogado malagueño José Antonio Portillo.

Si repasamos los apellidos, con ellos se ha escrito gran parte de la historia del siglo XX español.

Genio y figura hasta la sepultura, el general Moreno Josa, en sus encendidas palabras para con su tío, expuso que esa misma noche, a las dos de la mañana, tuvieron que ingresar de urgencia al general Antón, por un problema crónico que tiene de pulmón, pero que cuando lo medicaron y se sintió mejor, se “peleó” con la médico de guardia, para que le diera el alta voluntaria, porque tenía que asistir a un acto al que no podía faltar.

La familia preocupada por la salud del general, insistió que todo fuera muy medido, para que se fatigara lo menos posible, incluso el hijo mayor, diplomático de carrera y buen amigo, escribió un pequeño discurso de agradecimiento, que debía leer su padre, pero el general Antón inició sus palabras, explicando que un “negro” le había escrito su discurso y que lo iba a leer, pero que antes quería decir alguna cosas, entre ellas que la “C”, última de su enfermedad, no era “crónico”, sino “cabrón”. Luego agradeció personalmente la presencia a todos los altos mandos de la milicia que allí se encontraban, y con una memoria prodigiosa, fue desgranado sus relaciones con cada uno de ellos o con sus padres.

141201 Foto 1º Curso paracaidismo

También tuvo palabras de elogio para las distintas entidades que quisieron unirse al homenaje, que abarcaban milicias universitarias, mutilados, antiguos paracaidistas y legionarios, miniaturistas militares, etc. El Foro para la paz en el Mediterráneo, también quiso unirse al grupo, expresando el autor de estas líneas y su director, que la misión de los militares es “preservar, imponer y mantener la Paz”, habiéndolo cumplido con creces el general Antón.

Se brindó por el primer Soldado de España, nuestro Señor, Don Felipe VI.

Esta crónica apresurada es preludio de otra más pausada. En la actualidad el ministerio de Defensa intenta impulsar una cultura y conciencia de defensa entre los españoles, cuando no hay que ir más lejos, simplemente resaltar y difundir hechos como el que los veteranos de Málaga, unidos a colectivos afines, brindaron a las Fuerzas Armadas y a España en la figura del general Antón.

Coronel Vidal Delgado, Vicepresidente de la Real Hermandad de Veteranos de las FAAS y GC de Málaga.

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