190406 Mingote

06.04.2019. Segundo Café. Francisco Linares. esRadio. Libertad Digital

La Lealtad es la sangre que corre por las venas del soldado, pero la Lealtad con mayúsculas, porque se es leal a la Patria, a sus símbolos, a los españoles, a la Constitución y a las leyes. No hay nada más despreciable para un soldado que la deslealtad, la felonía y la traición.

El soldado jura o promete la Bandera. Aunque la fórmula actual ha eliminado “jurar por Dios”, en realidad es lo mismo porque sólo se puede jurar por el Hacedor, pero tan importante como este acto, es la contestación del que recibe, es decir del testigo: Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella. El soldado se toma muy en serio esta muestra de fidelidad extrema a España y por ello está dispuesto a dar su vida por su integridad, su unidad, su defensa y la de los españoles.

La culminación de todo el proceso es un beso de amor a la Patria España, como se besa a la madre o a la persona a la que se ama. Los himnos militares lo relatan, cuando el soldado cae en combate “Y la Patria al que su vida le entregó, en la frente dolorida le devuelve agradecida el beso que recibió”.

¿Nos imaginamos que este compromiso tan firme y sincero se suscribiera por todos los políticos y administradores españoles? ¡Qué pocos resistirían la prueba!

Los españoles miran atónitos la descomposición de la Patria, las ofensas a la Bandera y demás símbolos, el menosprecio a la Corona, referente de la Unidad de España, ¿es por ello extraño que soldados prestigiosos, tras más de cuarenta años sirviendo a España y a los españoles, se embarquen en la finalización de su vida en la tarea de seguir sirviéndoles en el campo de la política?

Muchos tienen una idea equivocada y oscurecida de la figura del soldado. No hablemos del pasado, de Cervantes, de Calderón de la Barca, Ignacio de Loyola y tanto otros, sino del presente.

Para ser soldado hace falta vocación de servir sin pedir nada a cambio. Dentro de las Fuerzas Armadas Españolas un número importante de sus miembros tienen carreras civiles, aparte de la militar, dominan varios idiomas y todos han estado varias veces en misiones en el extranjero, de las que todos no han vuelto. ¿Se les ha visto quejarse?, nunca y al compañero caído regresa a hombros de sus camaradas envuelto en la Bandera Nacional.

Se cuestiona la presencia de soldados en listas electorales, concretamente el general de Ejército, Fulgencio Coll, se presenta a la alcaldía de Palma de Mallorca; el general Asarta se presenta al Congreso por Castellón; el general Rosety por Cádiz y otros. A todos los conozco y ninguno de ellos pretende acceder a un cargo político por dinero, prebenda o poder, sino simplemente por servir.

Los generales Coll y Asarta se encontraron en una de las batallas más importantes de las tareas de “mantenimiento de la paz” en Irak, la de Nayad. Los terroristas de DAESH habían ocupado la torre de un hospital cercano y desde ella, disparaban contra la base española, causando múltiples muertos y heridos. Los norteamericanos, decidieron bombardear el hospital, incluso el mando supremo aliado, un general norteamericano, se personó en el puesto de mando español, y fueron convencidos por los dos militares españoles que, para evitar bajas inocentes iraquíes, ellos efectuarían una acción terrestre. Los aviones F-16, con sus terroríficas cargas volvieron a sus bases, y los españoles ocuparon el hospital, en una operación magistral, de tal forma que no hubo incidencias para los hospitalizados, aunque todos los terroristas fueron abatidos.

¡Qué poco conocemos a nuestros militares! ¿Sabían que la profesión que más escritores tiene es la milicia? ¿Sabían que esos militares que se presentan a las elecciones cuando tenían 16 años tuvieron que superar una oposición, en donde se presentaban tres mil y quedaban doscientos? ¿Sabían que un joven de menos de veinte años, se curte durante la carrera, levantándose a las seis y media de la mañana y entre sus disciplinas, aparte de las lógicas castrenses, se encuentran las matemáticas, la topografía, la geodesia, astronomía, física, electrónica y otras que los capacitan ampliamente para un empleo civil? ¿Sabían que su “doctorado” es ser oficial de estado mayor, que se obtenía –porque hablamos de los militares que se presentan a las elecciones-, tras otra oposición y cuatro cursos lectivos?

De los soldados conocemos muy poco y algunos miran con perplejidad sus uniformes cubiertos de condecoraciones o cintas en el de diario. ¿Cuánto cuesta cada una? ¿Creen que las regalan? No cada una de ellas cuesta grandes sacrificios personales y familiares, porque la familia, también forma parte de la vida castrense.

Si el militar salta a la política, no es por deseos de poder, sino de servir a los españoles, de hacer que la Patria, nuestra querida España, vuelva a ser el eje de nuestra convivencia. De querer a todas nuestras regiones, a todas nuestras lenguas, paro sentirnos orgullosos de lo que han hecho los españoles y que seguiremos haciéndolo en el futuro. Para eso entran los militares en la política.

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