190314 Foto Beltran

 

I N T R O D U C C I Ó N

 

Buenas tardes-noches. Muchas gracias a AULA HOY y al señor Alberto González por invitarme a dar esta conferencia y a ustedes por venir a escucharme.

 

Espero no ser pesado, y que les interese

 

El título de la Conferencia es: Mozos de Escuadra versus Policía Autonómica. Creo que en la Conferencia quedará claro el porqué de este título.

 

Voy a hablarles de los orígenes e historia de los Mozos de Escuadra, de mi paso por ese Cuerpo como Jefe del mismo durante 10 años, de su evolución hacía Policía Autonómica.

 

Imagino que lo que más les interesa a ustedes es el presente y el futuro. Hablaremos de eso, pero antes creo imprescindible que conozcan ustedes los orígenes del Cuerpo. Su gestación y su evolución histórica, para llegar a mi etapa como Jefe de él. Anécdotas y experiencias en ella, y luego lo que fue pasando hasta llegar al Cuerpo de Mozos de Escuadra o Policía Autonómica actual. Mozos de Escuadra tiene una historia muy interesante, siempre ligada a los acontecimientos políticos, y parece que sigue siendo igual a día de hoy.

 

Para empezar, quiero definir a Mozos de Escuadra como una fuerza de orden público y militar, netamente catalana, al servicio de España y la monarquía Borbónica. Aunque no siempre, siempre, haya sido o sea así. Pero así fue en sus orígenes y en la mayor parte de su historia.

 

P U E S T A   E N   E S C E N A

 

Nos situamos a finales del siglo XVII, principios del XVIII, reinando Felipe IV el grande, aquél del que Quevedo decía que sí, que era como los agujeros… más grande, cuanta más tierra le quitaban. Y le quitaron y perdió mucha.

Las guerras mantenidas por España, durante ese reinado, contra Alemania, Flandes, Italia, Francia, Inglaterra, etc.

 

Las rebeliones de Portugal, Cataluña y Andalucía, descontentas por la política exterior del Conde Duque de Olivares, empeñado en guerras que en España nadie consideraba como propias.

 

La desmoralización de las Fuerzas Armadas, que cada día veían más lejos aquellos días, en los que sus invencibles Tercios, paseaban orgullosos sus victoriosos estandartes por toda Europa.

 

El lujo y el boato de la corte más preocupada por mantener el protocolo de las estrictas normas imperiales, heredadas de Carlos I, que de resolver ninguno de los problemas con que se enfrentaba el país.

 

La carrera de los cargos, la compra venta de prebendas, los favoritismos de todo tipo y la Regencia de Mariana de Austria, con la que se agravaron todos los anteriores problemas, habían sumido a España, al advenimiento de Carlos II de Habsburgo, en una profunda crisis económica y social de la que sería muy difícil escapar.

 

En las circunstancias anteriormente descritas, pronto surgió en España una multitud de vagos, mendigos y pícaros de todo género, que llenaban los caminos y ciudades, cometiendo toda clase de tropelías, y si la ocasión se presentaba propicia, delitos mayores. Pero con los vagos y pícaros, resurgió también una figura casi omnipresente en España: El bandolero, antiguo soldado de fortuna, quizá desertor de un Ejército derrotado, labriego empobrecido.

 

La descrita plaga en Cataluña era aún más grave, por el hecho de ser un país fronterizo, con abundantes zonas montañosas y dotado de feraces comarcas en las que había aisladas masías y ricas propiedades, que casi siempre ofrecían un seguro y buen botín. Todavía no había Bancos, y el dinero se escondía en las casas. Como anécdota, decir que Extremadura fue siempre una de las regiones dónde apenas hubo bandolerismo.

 

Las medidas adoptadas por las justicias para acabar con las partidas, a pesar de su dureza, servían de muy poco, por su falta de coherencia y por enfrentarse con males de profunda raíz social. Recordemos la segunda parte del Quijote en que Sancho Panza, internado en el bosque descubre aterrorizado, que los árboles “estaban llenos de pies y piernas humanas”. D. Quijote, se lo explica enseguida diciéndole: “No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no ves, sin duda son de forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona.”

 

E L   O R I G E N

 

Corrían pues, esos últimos años del siglo XVII, cuando Pedro Antonio de Veciana y Rabassa -Alcalde de Valls (Tarragona) y hombre de fortuna, que había forjado por sí mismo siguiendo el oficio de su padre de tratante de mulas y otras bestias de carga-, se planteó la necesidad de hacer frente a los bandoleros que asolaban la rica comarca vállense y que tenían atemorizados a todos su moradores. Acudió a diversas autoridades para ello, pero no recibió ninguna ayuda, mas como hombre perseverante, que no abandonaba fácilmente ningún objetivo que se hubiera propuesto, sin otra autorización que la suya propia; tomó de entre sus mozos de labranza y empleados, veinticinco de los más decididos y valientes y armándoles a sus expensas, marchó al frente de ellos en busca de forajidos y bandoleros, quedando así constituidas las primeras escuadras de los Mozos de la Casa de Veciana, con el único y exclusivo objeto de hacer valer la justicia, la Ley y el derecho, y sacrificando para ello una gran parte de su patrimonio personal.

 

Los rápidos éxitos obtenidos, animaron a Veciana a incrementar la fuerza inicial, lo que originó su ruina personal, que habría inevitablemente ocasionado la desaparición de la fuerza, de no haber mediado la intervención del Ayuntamiento de Valls primero, del corregimiento después y de la corona finalmente, que asumieron su mantenimiento, reconociendo y comprendiendo su labor y provecho.

 

En 1713, Veciana, puso su Fuerza a disposición de Felipe V (aunque antes ya había actuado a su favor, proporcionando a sus tropas, guías y exploradores), la guerra de Sucesión ya estaba prácticamente perdida para los partidarios del Archiduque de Austria y la mayoría de las comarcas catalanas solo anhelaban la paz.

 

Veciana, comprendiendo esta situación, optó por apoyar a quien más rápidamente pudiera restaurar el orden y traer la paz a las comarcas. Fue tachado por ello de “botifler” (término aplicado a los partidarios de Felipe V), pero su botiflerismo obedecía como se ha dicho a su deseo de reinstaurar la paz y el orden lo más rápidamente posible. Deseo que compartía con muchísimos más catalanes, que además nunca habían entendido, que había pasado para que los magnates catalanes juraran fidelidad en 1701 a Felipe V y luego cambiaran de opinión. Podría ser que el Oro austriaco e inglés tuviera algo que ver.

 

O F I C I A L I Z A C I Ó N

 

El día 21 de abril de 1719, se institucionalizan oficialmente las Escuadras de Veciana o de Valls, o de Mozos de “Casa Veciana” o Mozos de Escuadra, y Pedro Antonio de Veciana, es nombrado Comandante Vitalicio de las mismas, título que puede transmitir a sus hijos y en el que le suceden hasta cinco Vecianas: Pedro Antonio, Pedro Mártir, Felipe, Pedro Mártir y Pedro Pablo, quinto y último Comandante de la familia Veciana.

 

 

 

H I S T O R I A   1ª P A R T E

 

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los Vecianas asesoran la creación de nuevos Cuerpos, por todo el territorio español, que son copiados de las Escuadras, llegando en algunos casos a instruirlos personalmente, como en el caso de los Fusileros de Aragón (1766), los Miñones de Valencia (1774), los Escopeteros de Andalucía, los Guarda Bosques Reales de Extremadura y Castilla, los Miñones de las Vascongadas, etc., etc.

 

Los Mozos de Escuadra, mientras tanto, continúan luchando contra el bandolerismo, contrabandismo, robo, etc., cumpliendo además misiones de escolta de altos personajes de Madrid a Barcelona, o por el interior de Cataluña. Escoltaron a pie a Carlos III en 1759, en su viaje de Barcelona a Madrid, cuando el Rey regresó de Nápoles. Carlos III les tomó gran confianza y afecto, e incluso aprendió algunas palabras en catalán, que le hacía gracia pronunciar.

 

En 1820, con la revolución liberal contra Fernando VII obligándole a acatar la Constitución de 1812, fueron disueltos por Decreto de las Cortes, siendo reorganizados en 1823 al volver el absolutismo, subsistiendo bajo el régimen militar.

 

En 1835, por la renuncia del último Veciana, Pedro Pablo y de su hijo Antonio, al mando de las Escuadras, a causa de simpatizar él personalmente con la Causa Carlista y de haberse utilizado a los Mozos para combatirla, se hace cargo del mando de las Escuadras D. José Vivé, Capitán de Infantería y el Mando de ellas queda ya ligado a Oficiales procedentes del Ejército, generalmente del Arma de Infantería. Termina así la brillante ejecutoria de los Vecianas y se abre una nueva etapa en la historia del Cuerpo.

 

En 1844, la creación de la Guardia Civil, significó la desaparición de muchos Cuerpos de policía local, pero no la de los Mozos, por su demostrada eficacia. El éxito de esta Fuerza, eminentemente rural, está en el perfecto conocimiento del terreno y de sus habitantes y en su escrupulosa selección y disciplina.

 

Núria Sales, la mejor historiadora del Cuerpo, junto a Ortega y Espinós, resume así la trayectoria de los Vecianas: “Botiflers en tiempo de Felipe V, absolutistas en la época de Fernando VII, Monárquicos en la Primera República… Exiliados durante el trienio Constitucional… amor al orden y a los derechos de la propiedad por encima de todo.”

 

Los Mozos de Escuadra, en su primera época, fueron ya organizados militarmente, pero con dependencia de la sala del crimen de la Audiencia, que presidía el Capitán General; posteriormente se les otorgó el Fuero Militar.

 

En 1868 -con La Gloriosa- Prim, que odiaba a los Borbones, les disolvió de nuevo por considerarles fieles a ellos, siendo restablecidos por Real Decreto de primero de Mayo de 1877 por Alfonso XII, únicamente en la provincia de Barcelona, preceptuándose que prestaran servicio, conforme al Reglamento y Cartilla de la Guardia Civil; es decir, básicamente el suyo propio, puesto que la Guardia Civil lo había tomado anteriormente en buena parte de ellos.

 

A partir de esta última fecha, dependen del Ministerio del Interior y por sucesivas delegaciones, del Presidente de la Diputación, en cuanto a Administración y Servicios y del Capitán General de Cataluña en cuanto a armamento y disciplina.

 

Todas estas organizaciones y reorganizaciones del Cuerpo, responden a motivaciones políticas en las que el mismo Cuerpo era el menos implicado, pues ya se ha dicho que su único y exclusivo fin era el de mantener el orden y la Ley, pero las vicisitudes políticas por las que atravesó España, desde la célebre “Pepa” hasta nuestros días, no pudieron dejar de influir en él.

 

H I S T O R I A   2ª   P A R T E

 

Durante los sucesos del 6 de octubre de 1934 en Barcelona, los Mozos de Escuadra, -una de cuyas características ha sido obedecer siempre al que les mandaba-, obedeciendo a su Jefe, el Comandante de Artillería Enrique Pérez Farras (que además les amenazó de muerte si no lo hacían), cambiaron algunos disparos (muy a desgana) con las Fuerzas del General Batet, rindiéndose a continuación por orden de su Presidente, entregándose ordenadamente y en formación a la Guardia Civil. Recordemos que entonces eran apenas 400, y ahora son casi 17.000

 

En 1936, obedeciendo el orden constituido, no se sumaron al levantamiento militar, y su número aumento considerablemente, con elementos de ERC que de esa manera eludían ir al frente.

 

En 1939, al mando del Teniente Coronel Escofet, prestaron su último servicio en esa etapa, escoltando a las autoridades de Cataluña hasta la frontera francesa, permaneciendo fieles a la disciplina y al mando hasta el último momento. La mayoría de ellos fueron luego internados en el campo francés de Argelés, de donde algunos partieron para el exilio y otros volvieron a España. Conocí personalmente a algunos de ellos, que ya muy viejos me saludaban cuadrándose ante mí.

 

H I S T O R I A   3ª   P A R T E

 

En 1950, a instancias del Marqués de Castellflorite, entonces Presidente de la Diputación Provincial de Barcelona, el Generalísimo Franco, atendiendo a su tradición y raigambre en Cataluña, y a la pulcritud de su ejecutoria, reorganizó el Cuerpo en una Sección, dependiente en cuanto a Administración y Servicios del Presidente de la Diputación, y del Capitán General de Cataluña, en cuanto a armamento y disciplina, otorgándoles como era tradicional el Fuero Militar.

 

Las misiones serían mantener el orden en el recinto de los edificios de la Diputación Provincial de Barcelona, Residencia Presidencial y Cordón Técnico Exterior de seguridad en dichos edificios, así como la Escolta del Presidente.

 

Entre los años 60 y 70, los intentos de aumentar la plantilla del Cuerpo, por las necesidades del servicio de la creciente Diputación Provincial de Barcelona, fueron infructuosos.

 

En 1978, a instancia del Honorable Presidente de la Generalitat de Cataluña y de la Diputación Provincial de Barcelona, Sr. Josep Tarradellas, y siendo Ministro del Interior D. Rodolfo Martín Villa, el Gobierno autorizó la creación de otra Sección, similar a la ya existente, por Decreto de 27 de octubre.

 

POLICÍA   AUTONÓMICA – POLICÍA   DE   LA   GENERALITAT

 

A partir de aquí, se inicia un rápido y sostenido crecimiento lleno de debates y contradicciones entre las fuerzas políticas catalanas por un lado y la Generalitat y el Estado por otro, hasta llegar a los 16.500 Mozos de Escuadra actuales. Si quieren, luego podemos hablar un poco más de esto, y del temerario comportamiento del Estado en este aspecto. En toda España hay un prudente equilibrio entre Policía Nacional y Guardia Civil, y resulta qué en Cataluña, prácticamente desaparecen estos Cuerpos y lo dejan todo en manos de la Policía Autonómica, habiendo como había ya, más que indicios de las deriva que los nacionalistas iban tomando.

 

Si la adaptación técnico-profesional, no fue difícil, sí lo fue la moral. No se piense qué por resistencias internas, la memoria del Cuerpo, permitía asimilar fácilmente el cambio. Las dificultades nunca provinieron de dentro, sino de fuera. Nosotros éramos una Unidad, con organización y estructura militar, considerada como Fuerza de Orden Público. Dependíamos para administración y servicios, del Presidente de la Diputación Provincial, y para armamento y disciplina, del Capital General de Cataluña. Pero el Presidente de la Diputación Provincial era al mismo tiempo el de la Generalitat, y el Palacio Provincial era el Palacio de la Generalitat, evidentemente no eran la misma presidencia ni casa de antes, sino algo bastante diferente. Para unos nos habíamos convertido de pronto, en el peligroso embrión del Ejército Catalán. Para otros, éramos un grupo de fascistas, que difícilmente podríamos defender los intereses de la Generalitat. Se parecía plantear un conflicto de lealtades. O a Cataluña y a la Generalitat, o a España. Esto dicho en estos momentos, puede parecer banal, pero en aquellos momentos, era muy delicado. No había norma legal alguna al respecto y lo que se apreciaba eran los gestos, que cada uno valoraba como le parecía. Siempre que pedí aclaraciones o explicaciones a las autoridades del Estado, recibí la callada por respuesta. Nadie quería mojarse.

 

Para nosotros el problema era más sencillo, lo teníamos resuelto, con el conocimiento de la historia del Cuerpo de Mozos de Escuadra, siempre leal a Cataluña y a España, y muchas veces incomprendido por unos y otros. La Generalitat era España, y por lo tanto no había más que una sola lealtad posible. Otra cosa sería, lo que algunos suspicaces o interesados querían ver. Por eso no dudamos en recibir a Tarradellas, rindiéndole los mismos honores militares que tenía el Presidente de la Generalitat en tiempos de la República (decisión exclusivamente mía), y formando con el Guion del Cuerpo, que ostentaba los colores de la Bandera de España y con otro que yo mandé hacer exactamente igual, pero luciendo los colores de la Senyera.

 

Conviene señalar que no es lo mismo, un Guion que una Bandera.

 

Fuimos la primera Unidad de carácter militar, que rindió honores al Presidente de la restablecida Generalitat, y la primera que formó con los colores de Cataluña y de España, sin norma ni reglamento al que acogernos; no se piense que en aquellos momentos eso fue fácil y bien comprendido, es más, fui muy criticado por ello, pero nadie me quiso dar la más mínima indicación al respecto, a pesar de que, como ya he dicho, las pedí reiteradamente a las diferentes autoridades civiles y militares de las que dependía. Así que tuve que decidir solo.

 

Tarradellas también lo tenía muy claro. Aturdido por el gentío, las luces de las cámaras de TVE, los flashes de los fotógrafos, etc., cruzó después de tantos años la puerta del Palau de la Generalitat; me vio a mí y a la formación de gala de Mozos de Escuadra y a los guiones a su frente. Yo me dirigí a él y le saludé militarmente ¡A sus órdenes señor Presidente, no hay novedad en el Cuerpo de Mozos de Escuadra, sea usted bienvenido! Inmediatamente después, se dirigió hacia el Guion que llevaba los colores de la Bandera de España. Lo miró fijamente durante unos instantes, con los ojos brillando de emoción. Seguidamente inclinó lenta y respetuosamente la cabeza. A algunos Mozos de Escuadra se les saltaban las lágrimas. Yo mismo, estaba profundamente emocionado. Tarradellas, a continuación, se dirigió al Guion que ostentaba los colores de la Senyera y lo saludó también respetuosamente, pero sin la emoción anterior. Yo le imité. Había comprendido en un instante, la grandeza de Tarradellas y lo inútil y estéril de ese viejo conflicto Cataluña-España.

 

Desde aquel momento no había posibilidad de conflicto moral para nosotros. La cosa estaba bien clara. Sin embargo, muchos se empeñaron en continuar tergiversándola, deformando los hechos, las actitudes, etc., y buscando una radicalización en un solo sentido, que quizá, luego sí que se ha producido, por causas que ya explicaré más adelante, pero no achacables a nosotros mismos.

 

En sus servicios y trabajos, habían pasado casi dos años, para el Cuerpo de Mozos de Escuadra, desde que recibió a Tarradellas, y ya se vislumbraba, la posibilidad de que Pujol o Raventós, ocuparían pronto, la Presidencia de la Generalitat. Yo tenía totalmente prohibido a los Mozos de Escuadra, la manifestación de públicas preferencias, sobre uno u otro. Me parecía, que en un Cuerpo como el nuestro, eso no era bueno, porque podría crear partidismos o divisiones entre compañeros, que debían estar estrechamente unidos, para el mejor cumplimiento de su deber. Los dos candidatos, se anunciaban en grandes carteles, con la bandera de Cataluña a un lado o a otro, pero mientras a mí, la mirada de Raventós, me parecía adusta pero normal, la de Pujol me parecía inquietante. Había un poster en el que su mirada perdida en lontananza, dominaba una serie de valles y montañas de las tierras catalanas, con Montserrat al fondo, mientras la Senyera ondeaba suavemente a su lado. A mí, esa imagen me parecía mesiánica, un tanto iluminada y no me gustaba nada. Tarradellas tenía exactamente la misma opinión. Nunca perdía ocasión de comentarlo. Me preocupa mucho – decía- lo que pueda hacer este hombre si gana las elecciones.

 

Pujol ganó las elecciones, por poco, pero las ganó. Al día siguiente ya quería echar a Tarradellas de la Casa de los Canónigos (Residencia Presidencial), sin darle apenas tiempo a recoger sus cosas (totalmente verídico).

 

Con mi uniforme de Capitán de Mozos de Escuadra, impecablemente cepillado y planchado, y en el más puro estilo militar, me presenté ante el recién elegido Pujol. “A sus órdenes señor Presidente, se presenta el Capitán Gómez Alba, Jefe de los Mozos de Escuadra. Vengo a ponerme a su disposición para cuanto usted desee sobre mí o el Cuerpo de Mozos de Escuadra …” Me pidió que descansara, y me ofreció que nos sentáramos para continuar la conversación. Ya en un tono más informal, volví a repetirle, que el motivo de mi visita era ponerme a su disposición, etc., etc. Cuando el tomó la palabra, me dijo: “Ustedes tienen que estar al servicio de Cataluña”, y continuó diciendo: “en breve el Cuerpo de Mozos de Escuadra, pasará a depender de mí”. Curiosa correlación de ideas: “al servicio de Cataluña”, pasar a depender de él… Entonces no podía comprender bien lo que significaba; luego sí lo entendí. Para Pujol, Cataluña era él, y creo que lo sigue pensando. Si ustedes quieren, luego puedo hablarles con más detalle, de ésta, un poco tensa reunión.

 

Sí. Pujol se perfilaba como un hombre fanático y radical. No hay buenas comparaciones, pero yo no podía dejar de recordar mi primera entrevista con Tarradellas ¡Qué diferencia! Tarradellas, llegó con una información sobre el interior, mucho más intoxicada de la que podía tener Pujol, pero supo poner a cada uno en su sitio, guiándose de su gran humanidad, instinto político y ponderación.

 

La presentación protocolaria fue igual que la que luego tuve con Pujol, pero la conversación y las actitudes muy distintas. Cuando me invitó a sentarme ante él, yo le expliqué, todo lo que se me ocurrió que podía interesarle sobre el Cuerpo de Mozos de Escuadra, y el vacío de poder que había en la Diputación desde la marcha de un hombre tan carismático como Juan Antonio Samaranch. El me escuchó atentamente haciendo algunas breves preguntas, mientras yo me daba cuenta de qué a sus ojillos pequeños y llenos de inteligencia, no se le escapaba nada.

 

Me dejó hablar todo lo que quise, y yo aunque tenso, me sentía tranquilo. Cuando terminé, él tomó la palabra, diciéndome algo parecido a esto:

 

Capitán, es para mí una gran satisfacción estar conversando con usted. Desde que se supo en Cataluña, que yo volvería como Presidente de la Generalitat, he tenido muchas visitas en Saint Martin. He recibido muchas cartas, unas firmadas y otras anónimas. Me han contado muchas historias; Usted es un militar español, y por tanto, un hombre de honor, y sabe como hay que comportarse y hacer las cosas. Cuento con su fidelidad y comprensión y con la de todos los Mozos de Escuadra, para llevar a cabo el restablecimiento y consolidación de la Generalitat. Usted, también habrá oído muchas cosas sobre mí. No tema, conmigo nunca habrá un 6 de octubre. No puedo borrar de mi mente la imagen de esos lamentables sucesos. Puede usted decirles a los Mozos de Escuadra, que cuento con todos ellos.

 

Su tono fue sincero y convincente. A mí me cautivó, y desde ese momento me sentí dispuesto a servirle con la máxima lealtad, otorgándole toda mi confianza. Era inevitable hacer comparaciones.

 

Hay que decir, que el Gobierno sabía mucho sobre Tarradellas, antes de que él volviera. La policía le tenía intervenida, hacía tiempo, toda su correspondencia en Cataluña (que leía antes que el destinatario la recibiera), y esto propició su vuelta como Presidente de la Generalitat Provisional, ya que había la convicción de que era un hombre de ideas, que su largo exilio había moderado, y desde luego no estaba en absoluto a favor de fomentar el separatismo, ni repetir los errores del ’34. Esta información existente sobre Tarradellas, la conocía yo por circunstancias que no vienen al caso.

 

En Mozos de Escuadra también sabíamos mucho. Meses antes, Interior nos había ordenado que desplazáramos una escolta a Francia, a su residencia en Saint Martín Le Beau, para protegerle, pues había indicios de que pudiera sufrir un atentado, y para la transición Tarradellas se había vuelto muy importante. Si quieren, luego en tertulia podemos comentar eso con más detalle.

 

Respecto al tema de las Policías Autonómicas, recuerdo unas palabras de Tarradellas, que vienen al pelo. Tarradellas decía … mire usted, ya hay bastantes Cuerpos de Seguridad en España; nosotros lo que tendríamos que conseguir, es lo mismo que consiguió la Generalitat Republicana, es decir, el mando sobre las fuerzas de Seguridad del Estado ubicadas en Cataluña. O eso, o nada, que sería lo mejor. Las Fuerzas de Seguridad son siempre una cosa impopular, que desgasta a todos los gobiernos. Mire usted, la autonomía no está en esas cosas; la autonomía está en el control de los municipios y de los dineros. A nosotros que nos den los dineros y los guardias que los manden ellos. Además, nosotros ya tenemos a los Mozos de Escuadra desde siempre, para la guardia de la Generalitat, el Parlament y alguna cosa más. Con eso ya tenemos bastante.

 

Las ideas de Tarradellas, serían más o menos discutibles, pero por lo menos estaban claras. Y en ese aspecto debo decir que coincidían absolutamente con las mías.

 

Tarradellas también me comentaba la gran sorpresa que se llevó al volver a Barcelona, y ver una ciudad tan fantástica. Pues, por lo que le contaban muchos de los que iban a visitarle a Francia, Barcelona era una ciudad en blanco y negro, triste y miserable. También podemos comentar eso, si les parece, en la tertulia.

 

Pero Cataluña, no podía ser menos; si los vascos habían pedido una policía autonómica, ellos también. Los que hicieron el Estatuto, en Sau, pensaban por otra parte, que el tema de la Policía Autonómica podría ser uno de los temas a renunciar, para conseguir en la negociación otra cosa. Pero se equivocaron, no les recortaron el Estatuto, apenas hizo falta negociar; y se encontraron con una Policía Autonómica, con la que no sabían qué hacer. Por hacer electoralismo y demagogias, algunos partidos criticaron a Convergencia su falta de dinamismo e interés, por el tema de la Policía Autonómica. Pujol no podía dejar que eso ocurriera, él gobierna para ganar elecciones, así que adelante con la Policía Autonómica. Se inicia entonces el debate de sí los Mozos de Escuadra han de ser la base de la Policía Autonómica, ya que no son muy de fiar. ¿de fiar a qué? Podemos comentar esto luego.

 

Pero si la Policía Autonómica se creaba en serio, era una cosa costosísima, y la Generalitat no la podía pagar si el Estado no la financiaba. Solución, en la medida que el Estado fuera transfiriendo competencias policiales a la Policía Autonómica, el Estado, amortizaría ese dinero retirando sus propias fuerzas de seguridad de Cataluña. Pues si no se hacia así, la Policía Autonómica, era inviable, ya que el Estado, no podía mantener a sus propias fuerzas de seguridad y a las autonómicas. Pero ¿Debió el Estado retirar y reducir sus fuerzas de seguridad, al extremo de desmantelarlas como lo hizo?, la respuesta es, a mi modo de ver, categóricamente, no. El mantenimiento de la seguridad y orden público, son constitucionalmente, deberes irrenunciables por parte del Estado, que en último extremo es su máximo garante. Lamentablemente, se acabó cediéndolo todo, rematándose la desaparición policial del Estado en Cataluña en 1996 en los Pactos del Majestic, para que Aznar fuera investido Presidente -además de muchas otras cosas-, se cedió hasta el tráfico de la Guardia Civil. Con toda la información que proporciona. ¡Qué enorme error, tan difícil de arreglar ahora! Y más cuando ya se sabía con certeza el rumbo de deslealtad constitucional que los nacionalistas habían tomado, desde que Pujol llegó al poder.

 

Fue poco tiempo después de que Pujol fuera elegido Presidente de la Generalitat, cuando tuve con él mi particular “guerra de las banderas”

 

Me llamó a su despacho y me dijo muy ufanamente: Como el Cuerpo de Mozos de Escuadra ya pertenece a la Generalitat, quiero hacer un acto público, en el cual se ponga en evidencia este hecho, y he pensado, entregar oficialmente al Cuerpo una Bandera de Cataluña, para que la use en sus formaciones; se invitará a la prensa y a algunas personalidades. Quiero que me haga usted un esquema del acto, que quede digno y solemne. Ya sabe usted, esas cosas que hacen los militares. Le contesté que le haría un informe completo y me retiré.

 

Le hice el informe, pero no le gustó.

 

Mi informe, además de presentarle un modelo de acto, le decía que no podía entregar la Bandera de Cataluña, si antes o al mismo tiempo, no se entregaba una Bandera de España. El Cuerpo de Mozos de Escuadra, no solamente por obligación constitucional, sino por propio honor y espíritu, debía de formar o con las dos o con ninguna -otra cosa eran los guiones que en la actualidad usaba. También le dije, que entregar al Cuerpo una Bandera de España, era bastante complejo. Había una reglamentación y procedimiento al respecto. El Cuerpo carecía de entidad suficiente, como para poseer y custodiar una Bandera de las que se entregan a las Unidades militarmente organizadas. Por otra parte, en la colección legislativa, constaba ya la entrega de una Bandera de España al Cuerpo de Mozos de Escuadra, durante el reinado de S.M. Alfonso XIII. Esta Bandera se encontraba en paradero desconocido, ignorándose por el momento las circunstancias y causas de su desaparición, lo que podría ser delicado recordar en esos momentos. Todo esto no le gustó nada, ni pareció convencerle demasiado. Le dije a continuación, qué creía él que haría S.M. el Rey de España, cuando viniera a la Generalitat, y los Mozos de Escuadra le formaran solo con la Bandera de Cataluña. En qué situación se le pondría. Complicado, ¿no? Esto pareció convencerle y tomó una decisión drástica. No se entregaría ninguna Bandera. Pero le estropee el acto, que probablemente le hacía tanta ilusión, y que además tenía un trasfondo político importante como es obvio. Pienso que actué como debía, pero Pujol cada día me podía ver menos, aunque sabía que yo tenía razón y solo actuaba dentro de la más estricta legalidad.

 

Recuerdo que cuando nombré a Pujol su primera escolta, una de las primeras cosas que les dijo fue preguntarles si ellos estaban con él para vigilarle o para protegerle. Esto desanima a cualquiera. Cuando Pujol comprendió, que su escolta le era leal, que estaba para protegerle y que eran exclusivamente buenos profesionales, empezó a abusar de ella y la convirtió a los pocos meses en un servicio, digámoslo personal. Los gastos de la misma se dispararon, y cuando intenté intervenir salí chasqueado y desautorizado. Supe que en algunas ocasiones en que el Presidente iba a la sede de su partido, algunos elementos del mismo, comían en restaurantes con la escolta, y los gastos de la fraternal comida los pagaba el Cuerpo. Supe que abandonaban las funciones estrictas de seguridad, para hacer otros servicios. Les llamé la atención, pero como se sentían protegidos por el Presidente, no me hicieron mucho caso. El asunto llegó al extremo de presentarse facturas de comidas inexistentes en unos casos, o gastos abusivos en otros. Pero el Secretario General de la Presidencia, ordenó que se pagara todo sin rechistar. Cuando le comuniqué todas estas cosas al Consejero de Interior, me dijo que hablaría con el Presidente. Pocos días después me dijo que había intentado hablar con él sobre el asunto, pero que este lo había cortado tajantemente. Así las cosas, yo ya no podía hacer nada. Pujol apuntaba maneras en su particular forma de entender la gestión del dinero público.

 

COMIENZA EL ADOCTRINAMIENTO SECTARIO

 

Las pruebas (o como se les quisiera llamar), de ingreso de los nuevos aspirantes a Mozos de Escuadra habían comenzado, pero a mí me apartaron de los Tribunales y ni tan siquiera me permitieron evaluar las pruebas físicas; pruebas que pasaron algunos elementos, que en otras ocasiones, habían sido incapaces totalmente de superar. Se presentaron muchísimos aspirantes; no recuerdo exactamente el número, pero sí que cerca de un 60% era de origen no catalán. Sin embargo, de los 280 aspirantes que ingresaron, solo 21 habían nacido fuera de Cataluña, aunque eran catalano-parlantes por supuesto. Es decir, con un 60% de aspirantes de origen no catalán, solo ingresó un 7,5% de estos aspirantes. Un chico muy apenado me vino a ver y me dijo: no lo entiendo, yo había pasado sin problemas las psicotécnicas de la Academia General Militar de Zaragoza y las de la Academia General del Aire de San Javier, que son durísimas, y aquí me han suspendido. No era catalán. Por eso cobra más interés lo que voy a contar a continuación, no sin antes decirles que, la Delegación del Gobierno en Cataluña siempre estuvo perfectamente informada de todo, pero como si no.

 

Recuerdo la visita que hice con Tarradellas hace años al portaviones Kennedy de la VI Flota de los Estados Unidos. Devolvíamos una visita de cortesía, que un grupo naval de la Navy, encabezado por el Albany, había hecho días antes al Presidente de la Generalitat, al tocar el puerto de Barcelona. Yo me adelanté para entrar en el barco, pedí permiso para subir a bordo para mí y para el Presidente de la Generalitat, y pasé a cubierta. Saludé a la Bandera de los Estados Unidos, y acompañando aTarradellas, nos dirigimos a la Cámara de Oficiales. Tarradellas comió con varios altos Jefes de la Navy, yo con algunos Oficiales -muy mal, dicho sea de paso- Al terminar la comida, tras una breve sobremesa, nos despedimos y nos retiramos. Ya en el coche y dirigiéndonos al Palau de la Generalitat, Tarradellas me dijo ¿Se ha dado cuenta usted de una cosa Capitán? ¿A qué se refiere Sr. Presidente? Mire usted, el Albany es el buque insignia de la Navy. La Navy es uno de los mayores poderes del mundo, probablemente la mayor fuerza militar del mundo. Bien, el Subsecretario (o sea, el Jefe) de la Navy, se llama Hidalgo y es hijo de emigrantes españoles, el Jefe de Estado Mayor de la VI Flota se llama García, y es hijo de dominicanos, descendiente de españoles, el Comandante Jefe del portaaviones Kennedy se llama Hernández, y lo mismo. Los tres hablan Castellano y se sienten un poco españoles. Por esto el pueblo norteamericano es tan grande, porque es capaz de dar el mando del Kennedy, de la VI Flota o de la Navy a los hijos de unos emigrantes. Los catalanes seríamos incapaces de hacer esto. Prosiguió diciendo. Durante mi época de exilio he recorrido muchos países, también estuve en los Estados Unidos, allí ya entonces había mas de 22 cadenas entre radio y televisión que emitían en Castellano, y un montón de periódicos se editaban también en Castellano. En mi recorrido por tantos países, he podido saber la importancia que España tiene en el mundo. Pero no somos capaces de hacerla valer, y los catalanes no quieren entender esto. Tarradellas tenía conciencia de Estado, lástima que fuera tan mayor. El no podía entender lo que él llamaba “política de bajos vuelos” que practicaba y practican la Generalitat y el Estado.

 

L A   C L A V E

 

La revista Interviu, publicó una entrevista al ex President de la Generalitat Josep Tarradellas. Preguntando sobre su opinión de la Policía Autonómica, contesta: “Los Gobiernos Autonómicos, deberían tener a sus órdenes la Guardia Civil y Policía Nacional y todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como ya ocurrió en el año 1932, bajo responsabilidad directa del correspondiente Consejero de Gobernación. Ahora se van a crear las Policías Autonómicas, y a mi me parece un error. Nos ahorraríamos muchos miles de millones y se evitarían muchas tensiones y roces traspasando los servicios citados a los Gobiernos de las Comunidades Autónomas. Estoy en contra de las Policías Autonómicas. Las Autonomías precipitadas están creando una gran burocracia, insostenible para un país como España.”

 

Sí, pero si se hiciera así (replicaba el entrevistador), esas fuerzas de Policía nunca serían auténticamente catalanas. Su última obediencia sería siempre al Estado. Bien, ¿y qué hay de malo en eso? ¿me lo pueden decir? ¿en qué están ustedes pensando? Y esto ocurría ya en 1982… Como dicen en mi pueblo: “Se les veía de venir”

 

Está claro qué desde el principio, la Generalitat quería una Policía Autonómica, desligada de Mozos de Escuadra, con la sola lealtad a Cataluña y no también a España, como históricamente habían sido los Mozos de Escuadra, que no eran de fiar. Y esto desde el principio, lo cual explica muchas cosas. Deslealtad Constitucional desde el minuto cero por un lado y por el otro. Unos por acción y otros por omisión. Y así ha sido reiteradamente, durante todos estos años, el comportamiento de la Generalitat y el de los Gobiernos del PSOE y PP de España, hasta llegar a donde hemos llegado.

 

Cuando reproché en una ocasión al Director General de Seguridad de la Generalitat, las injusticias que se habían cometido en la Selección de aspirantes y ascensos a cabos y sargentos, me contestó: “Yo no he venido aquí para hacer justicia, yo he venido a hacer política”. Pregunto: ¿Cómo se puede hacer política sin justicia? Quienes tenían el deber de cumplir y hacer cumplir la ley, declinaron esa obligación por intereses disimulados e inconfesables. Así, en las últimas décadas se ha hecho política sin justicia, ósea sin respeto a la ley. Los que saben algo de la historia de España, recordaran la Década Ominosa del Rey Felón, Fernando VII (1823-1833). Los historiadores del futuro, quizá tengan que referirse, para nuestro reciente pasado, como a las cuatro décadas ominosas de oclocracia cleptómana, que explicará mucho de lo que ha pasado.

 

SITUACIÓN   ACTUAL

 

Los intentos de contentar a quienes no se contentan con nada, con cesiones y concesiones, buenismo, políticas de apaciguamiento, que siempre incluían la dejación por parte del Estado de la elemental exigencia de hacer cumplir las leyes… como en política lingüística, educación, banderas, embajadas, … y un largo etcétera, han fracasado rotundamente y han hecho cada vez más fuertes a los separatistas. ¿Tiene sentido seguir haciendo lo mismo? Fuera de obligar al más estricto cumplimiento de la ley sin mínima vacilación, puede ocurrir de todo.

 

La independencia de Cataluña, tampoco saciaría a los separatistas, que reclamarían más y más: Valencia, Baleares, el Rosellón y la Cerdaña francesas, el Alguer, Andorra, la Franja de Aragón, y quizá hasta los Ducados de Atenas y Neopatria. Es “Imposible” Independencia traería con casi total seguridad, primero el enfrentamiento entre catalanes, y luego entre españoles. Todavía estamos a tiempo de evitarlo. Dios lo quiera.

 

Para finalizar, yo les diría a los Mozos de Escuadra actuales, que estudien la historia del Cuerpo, y eso les convencerá de que es mucho mejor, más seguro y tiene más categoría, ser Mozo de Escuadra que Policía de una Generalitat con rumbo al borde del abismo, y quien camina por el borde del abismo acaba cayendo en él.

 

F I N

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